lunes 30 de mayo de 2011

Tiempos mejores




Aún yacía en las sabanas blancas apestosas a sexo…
El Cazador ya se había ido y se había llevado una buena parte de la mercancía con él, ella había consumido otro tanto, estaba tan colocada que aún no había caído en cuenta de que tenía que ir hacer una entrega a la calle Del Bosque, ni se preocupaba de cómo sustituiría el faltante… “pondré un poco de harina y ya está”, pensó relajada.
De pronto llamaron de forma brusca a la puerta; no le dio tiempo de levantarse, ni de temer que Narcóticos había dado con ella, ya la policía había irrumpido en la habitación.
Era el agente Wolf, su cabello blanco era un reflejo de sus años de experiencia y su enorme mentón una señal de su ferocidad.
-Tranquila Blanca, no he venido por ti- dijo aparentando tranquilidad.
-Danos a la Abuela, dinos como dar con ella y te dejó en paz- añadió.
Ella se puso de pie, caminó hacia donde estaba su enemigo y le susurró en su enorme oreja: “prefiero que me abras el estómago con un hacha antes de hablar”.
Enfurecido Wolf le dio un bofetón que la hizo volar hasta la cama.
Sintió que algo le escurría por la nariz, se limpio con sus finos dedos y observó un líquido espeso y rojo, recordó entonces tiempos mejores.